Qué papel usar para planchar
El papel de horno funciona y ya lo tienes en la cocina. El papel normal se pega, el papel de aluminio se calienta demasiado.
Las cajas traen una hoja de papel vegetal, ese papel semitransparente que se nota un poco ceroso al tacto. Es la herramienta adecuada y aguanta varias docenas de usos, pero también es lo primero que desaparece en una casa con niños.
Cuando desaparece, el papel de horno del cajón de la cocina hace exactamente el mismo trabajo y no cuesta nada. Está tratado con silicona, así que el plástico fundido no se pega, y es lo bastante transparente como para ver las perlas a través de él.
El papel antigrasa no es lo mismo que el papel de horno, aunque estén uno al lado del otro en la tienda. No lleva tratamiento de silicona y se pega. Si el paquete no dice que el papel es antiadherente o tratado con silicona, trátalo como papel normal.
No uses papel de impresora. Se funde con el plástico y te pasas los siguientes veinte minutos quitando fibras blancas de la superficie de una pieza que acabas de terminar.
No uses papel de aluminio. Transporta mucho más calor que el papel y lo transmite directamente, así que las perlas se queman y se ponen marrones antes de que las de al lado se hayan fundido siquiera.
No uses film transparente ni una bolsa de plástico, por la razón que te imaginas. Y no planches las perlas sin nada encima: el plástico se pega a la suela de la plancha, y quitarlo es una tarde aparte.
Una hoja está agotada cuando se dora o cuando se arruga. Una hoja arrugada merece la pena tirarla en vez de alisarla: marca sus propios pliegues en las perlas ablandadas y deja surcos visibles por toda la pieza.
Un truco práctico: usa la misma hoja para todo un proyecto en vez de cambiarla a mitad. El papel que ya ha pasado por la plancha queda más plano y se agarra menos que una hoja nueva, así que la segunda cara sale más uniforme que la primera.